Me llamó la atención el hecho de que el secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, dijo el día 13 que regularía los ejercicios militares conjuntos EE.UU.-Sudcorea para el avance de las negociaciones RPDC-EE.UU.
En cuanto a tal discurso pronunciado por el secretario de Defensa inmediatamente después de publicada la declaración del portavoz del Comité de Estado de la RPDC, quiero entenderlo como intención de EE.UU. de ausentarse en los ejercicios militares conjuntos con el Sur de Corea o cesarlos totalmente.
No creo que su decisión fue tomada después de consulta previa con las autoridades surcoreanas.
Es que en el círculo político surcoreano no hay la figura que pueda tomar tal decisión sensata y valiente.
Quisiera creer que lo que dijo esta vez el secretario de Defensa de EE.UU. refleja la intención del presidente Trump y lo evalúo como parte de los esfuerzos positivos de la parte norteamericana de reactivar el motor de diálogo bilateral.
Pero, si esto termina con nuestra interpretación ingenua y se pone en práctica finalmente la provocación hostil anti-RPDC, nos veremos obligados a responder con un castigo tremendo que sería difícil de arreglárselas para EE.UU.